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Unsane + Big Business

  • Día: Martes, 19 de junio
  • Hora: 21:00h
  • Precio Anticipada: 15€
  • Precio Taquilla: 18€
  • Puntos de Venta: kulturalive

Está siendo una semana atroz en cuanto a la cantidad de grandes lanzamientos editados oficialmente, que se suman al puñado de discos fantásticos que ya tenía en la recámara para reseñar, pero fue agarrar entre mis manos lo nuevo de Unsane y olvidar de un plumazo todas mis autoimpuestas obligaciones bloggeras. Ni HighOn Fire, ni Asphyx, ni Meshuggah, ni siquiera Terrorizer, nadie ocupa en mi negro corazón un lugar tan especial como las leyendas neoyorquinas, merced a una discografía simplemente demoledora que, en mi opinión, les coloca por encima de compañeros de generación mucho más valorados, caso de Helmet. Así como éstos se desinflaron al finalizar la década de los 90, el trío formado por(todos en pie) Chris Spencer (voz, guitarra), Dave Curran (bajo)y Vinnie Signorelli (batería), una vez afianzados como formación estable desde el genial Scattered, Smothered & Covered (1995), no han parado de vomitar discos esenciales a través de su inimitable amalgama de rock, punk/hardcore, noise y metal minimalista. 5 años después del infeccioso y adictivo Visqueen vuelven a lacarga para demostrar que el trono sigue perteneciéndoles, ahorao perando a través de Alternative Tentacles.

 

Pues que si el creacionismo utilizara en su pútrida propaganda la música de Unsane tendrían la batalla ganada a los evolucionistas, porque no hay mayor bofetón a los voceros del cambio que un nuevo álbum del trío neoyorquino. Una banda que siempre ha encontrado todas las respuestas en sus propias entrañas: desde el noise rock primigenio de sus comienzos a la contundencia metálica durante su estancia en Relapse, culminando con el gancho de Visqueen, Unsane no se ha movido ni un ápice de la gama cromática que abarca del gris al negro más opaco, ajenos a tendencias, modas o conceptos carentes de sentido
como “madurez” o “progresión”. Haciendo gala de ese nihilismo visceral que siempre les ha caracterizado, Unsane son, han sido yserán, y al que no le guste puede ir a tomarse por el culo en brazosde falsos profetas de la modernidad como The Mars Volta.

 

Sin lacontundencia de Blood Run ni la inmediatez de Visqueen, Wreck essin embargo un viaje a la esencia destilada de los estadounidenses,y probablemente su mejor trabajo desde la época de sus grandesclásicos iniciáticos. Una mirada a aquellos tiempos en que no necesitaban de músculo ni seducción para ser los mayorescabronazos del Lower East Side, tan sólo mala hostia y unasoberbia capacidad compositiva. Congelados en el tiempo en unaciudad que ya no existe, o no como era antes, Unsane siguenviviendo con rabia contenida, frustración y odio entre calles depeligros acechantes, tiroteos y traiciones que encuentran salida através de escupitajos sónicos del tamaño de No Chance (esaarmónica!), Metropolis o Ghost. Nadie ha odiado tanto la ciudad enla que vive, ni transformado su negrura en obras de arte tansublimes como estos cabrones. Demostrando que la belleza puedesurgir del fango, y la poesía de las mandíbulas apretadas, joyascomo la emocional Decay (con un Spencer soberbio y lleno depasión) o la solemne y bluesera Stuck nos hablan de unaconcepción de la vida donde los sentimientos no son extasiarse conabrazos ni con el olor de las flores, y sí regodearsemasoquistamente en las heridas entre dentelladas con el sabor detu propia sangre.

 

Por encima de una sección rítmica de nuevoestelar donde sobresale el inconfundible bajo de Dave Curran, y porencima también de una producción soberbia que incide en unasensación de claustrofobia a veces intolerable, me quito elsombrero ante Chris Spencer. Un señor que desprecia la técnicapor pija y remilgada, porque folla sin cuartel con la genialidadcompositiva entre riffs de alma industrial y actitud punk. No megustaría terminar sin hacer mención al corte que cierra el álbum, latremebunda versión del Ha Ha Ha de Flipper y que Unsane sellevan a su propio terreno para sodomizarlo y encajarlo en su visiónirónica de la Gran Manzana. Por favor, que no se muden nunca…


Séptimo disco de Unsane y otro rotundo éxito para el trío máscabreado de Nueva York. La demostración de que la evolución espara los débiles y carentes de confianza. Unsane, como el odio, tansólo es capaz de enroscarse dentro de sí mismo. De cabeza a m iincipiente lista de los mejor de 2012.Escucha “Rat” tema que abre el disco “Wreck” de UNSANE
Por VICE MagazineEn 2006, a Jared Warren y Coady Willis les tocó la lotería del metal.A este par, bajista-vocalista y batería respectivamente, del dúo deSeattle, Big Business, les habían ofrecido unirse a los Melvins.Daba igual que los Melvins, una de las bandas más innovadoras einfluyentes del panorama heavy, ya tuviera un percusionista.Warren y Willis se unirían a los líderes de los Melvins, BuzzOsborne y Dale Crover para formar un monstruo de doble batería,un Voltron del metal alternativo.Algunos podrían haber pensado que el dúo dejaría tirado BigBusiness y se centraría en su nuevo curro a tiempo completo, peroen cambio, Warren y Willis cimentaron su identidad como dúohaciendo de teloneros para los Melvins en una serie de agotadorasgiras de doble turno. Pasados varios años desde su histórica unión,los dos músicos disfrutan de lo mejor de ambos mundos.

 

Sea comola mitad de los Melvins o como parte de Big Business, (la banda ahora dispone de uno o dos guitarristas sobre el escenario,dependiendo de la disponibilidad), Warren y Willis disfrutan ahorade estatus de cabezas de cartel. Cuando no están de gira semantienen ocupados ampliando su discografía. Lo último de BigBusiness, un álbum de doce temas llamado Quadruple Single, vistesu habitual estallido, marca de la casa, (parte doom metal, parteboogie rock) con toques de guitarras que suenan a amplisachicharrados.Sin embargo, no fue la sociedad Big Business/Melvins, lo quesupuso su salto a la fama en el underground. Warren había tocadoen Karp, un trío hardrock cañero del estado de Washington quemuy posiblemente sea la banda más heavy que jamás grabó con elcursi sello K. Willis venía de los Murder City Devils, una crudabanda de Seattle con fuertes reminiscencias a los Misfits. Desdeque se juntaron en 2004, el dúo ha parido seis álbums: tres con BigBusiness, (incluyendo el grandísimo Head for the Shallow de 2005),
y tres con los Melvins, (prueba con el (A) Senile Animal de 2006, unhito en la carrera de todos los que intervinieron). Sea cual sea tutrabajo, la carrera de Warren y Willis resulta instrucitva. Aunquealguien te capte para otro negocio, siempre puedes mantener elbuque insignia a flote.

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